Cuando acaba un torneo o una liga infantil, a menudo la fase final acaba decidiéndose en la tanda de penaltis. En el momento en que estos no nos son favorables, muchas familias acaban planteándose el porqué no se entrenó. Incluso muchos entrenadores lo hacen. ¿qué opino al respecto?
A menudo me han planteado esta cuestión, profesores y familias. Especialmente cuando la participación en un torneo o liga, ha acabado en una tanda de penaltis y esta se ha saldado con derrota. La cuestión es que el lanzamiento de penalti en sí, desde el punto de vista técnico, no conlleva una excesiva dificultad. Se trata de realizar un lanzamiento a portería desde una distancia bastante favorable y ante un portero que además tendrá unas limitaciones de movimiento iniciales (no adelantarse de la linea antes del golpeo del lanzador). Pero desde el punto de vista de otras estructuras como por ejemplo la emotiva, aspectos como la responsabilidad, la presión, los nervios, la trascendencia del lanzamiento, la confianza, etc., influyen mucho más que la mera ejecución del golpeo. Sin reproducir esas variables en nuestros entrenamientos, ¿merecería la pena dedicar una parte de nuestro escaso tiempo con los chicos a practicarlos? Mi opinión es claramente negativa al respecto, porque implicaría además, darle un valor al resultado que no lo tiene. Si después de un partido, hemos quedado igualados con nuestro contrario, seguro que tenemos áreas de oportunidad para mejorar, mucho más significativas que la práctica de los penaltis.

No obstante, partiendo de esa base, creo que podemos incluir los penaltis como parte de nuestros juegos y al mismo tiempo, trabajar aspectos emocionales que hemos mencionado anteriormente. Esto es, que durante los diferentes juegos que diseñamos para la práctica de los diferentes contenidos, podemos incluir premisas donde al darse determinada circunstancia, los equipos tengan que lanzar un penalti con más o menos relevancia en el marcador, según decida el profesor. Esta idea, la tomé de una conferencia del profesor de baloncesto, especialista en esa modalidad y docente de la facultad del deporte de Granada, David Cardenas. Explicaba las circunstancias parecidas que incurrían en el entrenamiento de los tiros libres en baloncesto. Al igual que en los penaltis, justificaba como el factor emocional era determinante en este tipo de situaciones y aportaba ideas prácticas de cómo mejorar tal habilidad. Su sugerencia iba en que a partir de una canasta anotada, por ejemplo, el equipo podía lanzar un tiro libro que duplicaba el valor de los puntos conseguidos o lo anulaba. Es decir, que el jugador que se situaba en la línea de tiros libres, tenía la responsabilidad de aumentar la ventaja o perderla totalmente. Me pareció al oir este y algunos ejemplos similares que fue exponiendo, que algo así podría aplicarse en el caso de los penaltis, pero ¡ojo!, no para entrenar ya la habilidad con miras a mejorar el rendimiento en esas lides, sino por lo que implicaba de preparación emocional para el jugador.
Volvamos al fútbol e imaginemos ese mismo ejemplo. Dado que las anotaciones en fútbol son mucho más escasas que en baloncesto, al condicionar los goles que se obtengan, a la materialización favorable de un tiro de penalti que se realice consecutivamente al gol conseguido, estaremos añadiendo gran responsabilidad al jugador. Esto para nada, reproduce totalmente las condiciones de una tanda de penaltis, con las familias expectantes y cuyo resultado acabe por darte un campeonato pero me parece mucho más positivo que dedicar una parte de la sesión, como ya había dicho, a practicar lanzamientos de penalti, con todo el equipo sentado y que uno por uno, vayan lanzando.
A partir de lo dicho, creo que la inclusión de estos «penaltis» a todo o nada, en algunos juegos que propongamos pueden tener un formato distinto al penalti reglamentario y que podemos condicionar dicho lanzamiento a determinadas zonas esquinadas y limitar la altura de los mismos. Esto último con afán de dar más posibilidades a los porteros en etapas iniciales. Imaginen que ponemos un cono cerca del poste, variando a nuestro gusto, la separación del mismo y que cuando haya que lanzar el penalti, tienen que hacerlo sin derribar el cono. De alguna manera estamos limitando la zona de anotación para que el niño experimente con su precisión en el golpeo.

Estoy convencido que en el fútbol infantil debemos dedicar todo el tiempo posible a que el niño disfrute del juego y que el resultado tiene que pasar a un segundo o tercer término. Todo lo que hagamos debe ser divertido y por supuesto, servir para que aprendan lo verdaderamente importante. Por parte de las familias, siempre existirá quien después de un torneo perdido en estas circunstancias, nos reclame dedicar tiempo a mejorar esta habilidad, pero es importante que los entrenadores o profesores tengamos clara la finalidad de la etapa en la que nos encontramos, y también, la entrenabilidad de ciertos contenidos.
Por supuesto, no incluyan estos juegos de penaltis la semana después de perder una final. No relacionen lo que entrenan con el resultado que se obtuvo. No en esas edades tempranas donde lo importante es jugar y jugar se aleja del trabajo, del perfeccionamiento, del insistir para rendir. Jugar es hacerlo por el simple goce de disfrutar lo que se hace. Aquellos que sí tomen el tiempo de entrenar «penaltis» seguirán perdiendo finales en la misma proporción que quienes no los entrenan. Esto último, creo que lo sabéis todos ustedes y no tenéis porque ceder ante la presión de algunos padres o directivos en entrenar algo, sólo por darles gusto. Seamos responsables en este sentido.
Así pues, esta es mi opinión respecto a una pregunta que me habéis hecho tanto. ¿Entrenar penaltis? No. Aunque igual y sí incluiría algunos juegos con lanzamientos trascendentales para ir preparando esa parte emotiva, e ir acostumbrando a los chavos a la trascendencia de sus acciones; a soportar cierta presión y responsabilizarse de sus propios errores, centrándose en una habilidad que domina y puede de alguna manera controlar.
Agradezco compartan su opinión al respecto. Saludos.





