¿A QUÉ EDAD ES CONVENIENTE ACEPTAR NIÑ@S EN UNA ESCUELA DE FÚTBOL?

Hace poquito, desde España me lanzaban esta pregunta. Sorprendidos por ver que en nuestra escuela en México pueden acceder desde los tres años. Y es que en España, desde donde me lanzaban esta cuestión no es habitual que ingresen antes de los cinco o seis años. ¿no es demasiado temprano?

Para que un niño reciba un entrenamiento especializado, sin duda es demasiado pronto y no es nada aconsejable comenzar tan prematuramente con tal preparación. Pero que un niño reciba a través del juego, estímulos motrices varios y pase dos horas a la semana “jugando” con otros amigos no le veo ningún inconveniente. Digamos que aprovechamos el interés del niño, o en muchos casos de sus familias para ir adhiriéndolos al deporte. Estructuramos una sesión en diferentes partes donde los contenidos motrices superan el 50% de la sesión y donde vamos iniciando en el niño el gusto por la pelota, por su manejo y otras habilidades igualmente variadas y nada cerradas.

De hecho, en estas edades, aunque el interés inicial de llevarlo a una escuela pudiera ser de la familia, si al niño no le gusta, es muy difícil convencerlo de que continúe. Y esto es una gran suerte pues estoy totalmente en contra de que las familias obliguen a sus hijos en estas edades a acudir a ningún tipo de clase, sea deportiva o de otra índole. Así pues, contando con que es el niño quien se divierte en la escuela de fútbol y viene a entrenar con entusiasmo, solo nos queda asegurar que el profesorado entiende perfectamente las finalidades de esta etapa temprana de la iniciación y que intervenimos siguiendo premisas metodológicas adecuadas a estas edades.

Por otro lado, creo que los cambios sociales en las últimas décadas y la tendencia en ese sentido es que los niños tengan cada vez, menos tiempo y espacio para el juego totalmente libre. Y de alguna manera esto ha incrementado el interés de las familias por integrar a sus hijos a más corta edad, a diferentes actividades con profesionales que los cuiden mientras aprenden o se divierten. No podemos ser ajenos a este creciente interés y como institución haremos mejor si nos adaptamos y procuramos estar mejor preparados que si nos negamos a esta demanda.

Decir también, que esta iniciación debe seguir ciertas pautas como ya hemos mencionados y sobretodo, no caer en determinados errores muy comunes en el fútbol infantil. Habrá familias cuya motivación para acudir tan pronto a una escuela se deba a que piensan erróneamente que si empiezan antes, llegarán más lejos en el ámbito profesional o acabarán siendo más destacado. En eso sí que estoy en total de acuerdo. Primero porque es un pensamiento falso que no tiene ningún crédito a nivel de estadística. Un niño que empiece algunos años más tarde, tiene las mismas posibilidades que quien empieza con tres años.  ¿Acaso alguien ha visto alguna ventaja favorable a quienes dieron sus primeros pasos con ocho meses que quienes lo hicieron unos meses más tarde? Al final todos caminamos que es lo importante.

Las escuelas de fútbol sí debemos ser muy responsables e informar a las familias de estas falsas ideas. Hay que intentar que sus decisiones respondan a criterios más adecuados. Evitar por supuesto, caer en la tentación de competir desde edades tempranas y generar presión en los niños, por más que las familias más intensas valoren un buen marcador. Esto sí supone un gran peligro para los niños, y no solo para quienes empiezan con tres o cuatro años sino para todos en general. Tenemos, en definitiva, que compartir con las familias las finalidades de la etapa, las metas que se persiguen y el objetivo de nuestros profesores en estas edades.

Así pues, espero haber expresado mi opinión a esta cuestión y como siempre pueden seguir sugiriéndome temas o preguntas a través de las redes sociales.

JUAN A. GALLARDO BUENO.

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