Cada mes, saben que les recomiendo algún libro relacionado con el fútbol base, con la gestión, el liderazgo o cualquier tema que entienda interesante para nuestra comunidad. Entre los profesores de la escuela que dirijo también suelo fomentar la lectura de múltiples maneras y fruto de una de esas dinámicas es que muchos profesores buscaban una recomendación de algún libro de «metodología» de enseñanza, o de fútbol base, les acabé dirigiendo hacia este libro. Hasta ahora a todos les ha gustado mucho e incluso diría que les está marcando. Efectivamente es un libro bastante interesante con muchísima información. Escrito por dos formadores de la escuela del FC Barcelona, con prólogos de Andrés Iniesta y Paco Seirulo, pueden intuir la credibilidad de la obra. Ya desde el prólogo del exjugador azulgrana podemos destacar alguna frase reveladora del contenido posterior que nos encontraremos:
«La alegría que aun siento hoy cuando juego, cuando entro en contacto con el balón, desde bien pequeño me ha permitido dejarme llevar cosa que, seguramente, me ha empujado a tomar mejores decisiones durante los partidos y entrenamientos, o como dicen los autores, fluir en mi juego» (Andrés Iniesta).
¿Porqué una propuesta basada en las emociones? Porque los autores estudian pormenorizadamente cómo aprendemos y como funcionamos en el terreno de juego. El esquema de percepción-acción no les parece adecuado y sugieren que en realidad la toma de decisiones en el fútbol, se da mucho más desde la inconsciencia que desde la conciencia. El jugador mediante la intuición, mediante mecanismos insconscientes elige qué hacer y posteriormente nuestra conciencia encuentra justificación a lo realizado. Esto nos lleva a la obligación de comprender muy bien esa toma de decisiones inconsciente, que se realiza desde nuestro cerebro límbico, o cerebro reptiliano como también se le conoce. Esa parte de nosotros que está preparada para actuar con rapidez ante situaciones de estrés, críticas para la supervivencia del ser y que actúa basado en las emociones.
«Al cerebro no se le gana con el qué, sino con el porqué; esto se relaciona con nuestro sistema límbico: porqué nos movemos, decidimos, hacemos…emocionándonos».
Así pues, estos autores ofrecen una obra que sostenida en los argumentos anteriores, acaba encontrando la justificación para una propuesta práctica de entrenamiento que respete la naturaleza caótica del juego, su incertidumbre, su complejidad. Por el camino, nos ofrecen una buena explicación de aspectos como las estructuras del jugador (bioenergética, condicional, cognitiva, creativo-expresiva, socio-afectiva, coordinativa, mental y emotivo-volitiva) y mucha más información.

Así pues, mi lectura recomendada de este mes, es esta obra maravillosa que todo entrenador de fútbol base debería tener.
Juan A Gallardo Bueno





