CYBERBULLING EN LA ESCUELA.

El domingo, Patricio y Alonso se ríen con complicidad mientras ven la última foto de Gera en el celular. Entre ambos, piensan qué le comentarán y se comparten sus ocurrencias acompañándolas de unas risas que van escalando poco a poco hasta las carcajadas descontroladas. Al final se ponen de acuerdo y deciden qué ponerle, optando por el comentario más cruel posible. Hacen referencia a un aspecto físico de Gera que él procura siempre esconder. Mientras siguen riéndose de su propia gracia, Alonso manda un pantallazo a Sofía, la niña que le gusta a Patricio. Ésta le responde enseguida con unos «jajajaja» y un stickers que refuerza la gracia que le hace. Patricio ve en el cel de Alonso estos breves mensajes y se siente reforzado a continuar intentando llamar la atención. Pero obviamente la cosa no acaba ahí y el chiste sobre Gera viaja de celular en celular por toda la secundaria hasta que él mismo lo acaba recibiéndolo esa misma tarde. Al día siguiente tiene que verlos a todos y siente una enorme pena por ello. Al día siguiente se enfrenta a Patricio y Alonso pero son bastante más corpulentos, así que solo alcanza a decirles que reportará las bromas, aunque eso es algo que teme hacer porque no quiere que sus padres sepan qué está pasando. Además, al decirle a Patricio, éste cambia las risas por amenazas. Lejos de arrepentirse, se envalentona y pasan a la acción.

El uso de smartphones se ha generalizado en la población adolescentes. A través de ellos, ha aumentado la viralización de imágenes, memes, etc., entre compañeros.

Queda con Alonso junto a las canchas de fútbol rápido y cuando éste se entera de las intenciones de su amigo, trata de disuadirlo. Incluso se niega a pasarle unas fotos de Gera que le tomaron en una excursión cuando dormía en el autobus. Una foto absolutamente irrelevante para todos, de no ser porque a esta edad, lo jóvenes evitan exponerse de cualquier manera en las redes. Casi lo consigue cuando Sofía aparece y empiezan a comentar el episodio del día anterior, entre risas y a Patricio eso lo impulsa a continuar, aunque ya no le dice nada a Alonso. En casa, crea una cuenta falsa de instagram en la que empieza a agregar a algunos conocidos del entorno de Gera. La cuenta es un fake de un club de fútbol profesional y a través de ella contacta con Gera, al que le gusta el fútbol. Sin saber muy bien qué puede sacar de esa conversación, empieza por invitarlo a integrarse en el equipo. Le parece que sería chistoso que Gera presumiera de ello en el salón sin saber que luego todo será una mentira que no podrá validar, pero poco a poco, va más allá e incluso le pide a Gera que le mande unas fotos desnudo con la excusa de tener que medir los uniformes que le entregarán para el entrenamiento. Gera empieza a dudar y le dice que le puede mandar la talla pero a través de la cuenta, Patricio insiste y presiona para que lo haga o no podrá ir a entrenar. Ser seleccionado para jugar en un equipo profesional es el sueño de Gera y aunque tiene sus dudas sobre aquello, tampoco quiere arriesgarse a estar dando un mal paso y que el club se enfade con él por no mandar las fotos. Accede y tras ir al baño acaba enviando unas fotos en ropa interior que se ha tomado con ayuda del espejo.

La historia que les cuento quedará aquí, porque estoy seguro que ustedes que la leen pueden imaginar más cosas que yo sobre este final. Pueden imaginar si quieren que no pasará mucho y que a lo más será que Patricio use esas fotos en contra de Gera más adelante. Pero pueden también inventarse un final dramático donde Gera no soporte la presión social y en su mente de adolescente no encuentre los recursos para enfrentar el ridículo de verse ridiculizado ante todo su salón o ante todo el colegio. Cada quien que imagine los posibles finales a la historia anterior, que también es «inventada», aunque por desgracia no del todo. Sólo he puesto nombres ficticios a una situación cada día más recurrente. Nuestros jóvenes están haciendo un mal uso de las nuevas tecnologías y de las redes sociales para continuar con algo que si bien ha pasado toda la vida, cobra ahora nuevas magnitudes, cobrándose la vida de muchísimos adolescentes.

Según Martín del Campo, Cristina González y Juan Bustamante en su artículo El suicidio adolescente, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), ya lo considera un problema grave, situándose incluso como la segunda causa de muerte en el período adolescente. Entre las causas de este grave problema, cada día cobra más relevancia el bulling escolar y a través de redes sociales. Según este artículo, «el ciberbullyng se efectúa a través de los teléfonos celulares y las computadoras, los adolescentes por medio del correo electrónico y las redes sociales, intimidan, denigran y violentan a sus amigos y/o compañeros publicando rumores y fotos acerca de su sexualidad, religión, y condición racial y étnica». Entre las causas que propician este fenómeno está entre otras cosas, que el anonimato en la red propicia que muchas víctimas desconozcan la identidad de su ciberagresor y se sientan particularmente indefensas al no saber realmente quien le está agrediendo. Esta indefensión y desesperanza en la víctima aumenta por la accesibilidad 24/7 (24 horas del día, 7 días a la semana), la viralidad y la pérdida de control de los contenidos dañinos subidos a la red. («Cyberbulling y conducta suicida en el alumnado adolescente: una revisión sistemática» Buelga, Cava y Moreno Ruiz, 2022).

Los estudios especializados sobre el cyberbulling nos indican que es un fenómeno generalizado entre la población adolescente pero en el caso de las escuelas de fútbol, se dan circunstancias que pueden ser el detonante de este tipo de acosos, bien sea entre compañeros de equipos por celos o envidias derivadas de jugar en la misma posición, ser titular o simplemente haber tenido algún roce. Sin duda, los entrenadores debemos estar atentos y generar unas relaciones socioafectivas que trasciendan a la cancha, y debido a los cambios sociales, estamos obligados a prestar mucha atención a la forma en la que se relacionan nuestros jugadores con su entorno. La formación de los entrenadores ante este tipo de situaciones me parece deficitaria y no es fácil que pueda mejorar en los próximos años salvo acciones muy puntuales desde la Dirección de las instituciones.

La historia inventada con la que he comenzado este artículo, no es tan ficticia puesto que hace dos semanas una cuenta fake de un proyecto relacionado con un club profesional en Monterrey, empezó a seguir a algunos de mis alumnos y alguien me reportó que mantenía conversaciones tales y como las que les he descrito que el personaje Patricio mantuvo con Gera en la historia. De hecho, rápidamente me enviaron unos pantallazos que un padre había tomado de dichas conversaciones para tratar de alertar a la comunidad y donde a uno le daban escalofríos de pensar qué posibles intenciones tendría la persona detrás de esa cuenta fake. Y de momento no he sabido quien podría estar detrás porque aunque en mi historia sitúo un adolescente, tal vez fuera un adulto con peores intenciones que las del personaje Patricio. Inmediatamente me dispuse a denunciar la cuenta y a alertar a las familias de los alumnos que seguían o eran seguidos por esta cuenta. Algunos de ellos comprobaron que sí había una conversación iniciada con sus hijos, aunque sin haberse llegado a los términos de los pantallazos mencionados. Todos sospechamos que detrás de esta cuenta podría estar un adolescente y que podría ser conocido, pero francamente, no lo sabemos.

Aquella situación me ha llevado a investigar durante estas semanas el fenómeno del cyberbulling, admitiendo que lo había infravalorado. Ahora, intento alertaros a todos porque tras empezar a conocer de ciertos casos, empece a relacionar algunos episodios ocurridos recientemente y que no traté como parte de un fenómeno tan recurrente sino como acciones aisladas. Hace un par de meses, unos padres se salían de un equipo y nos buscaban para ver si se integraban con nosotros. Era un equipo completo de chicos de catorce años y en principio sospeché que el malestar con su club anterior se relacionaría con los resultados pero nada de eso. Al parecer algunos padres descubrieron que en un viaje reciente con el equipo anterior, se dieron ciertas conductas de fotografías en el baño, videos inadecuados, etc., y ante esa situación, viendo que no se había puesto todo el empeño en controlar al grupo durante la convivencia en el hotel, decidieron cambiar de club. En aquel momento, yo le recordé a la persona que me acompañaba, lo importante que era que siguiéramos siendo tan estrictos en los viajes al controlar qué sucedía en las habitaciones lo más posible, pero también la necesidad de concienciar a nuestros alumnos sobre este tema puesto que es muy difícil controlar todo lo que acontece en el seno de un vestidor.

Esta nota es simplemente para avisaros a todos los de esta comunidad de que el problema es grave y está sucediendo en nuestros equipos. Próximamente buscaremos la ayuda de especialistas para compartir con todos, algunos tips sobre cómo prevenir el problema y cómo estar atento a las posibles conductas que nos indicarán que alguno de nuestros jugadores está sufriéndolo, conscientes que podemos evitar una desgracia. Los entrenadores de fútbol no somos conscientes de la fuerte influencia que ejercemos en los jóvenes y que podemos ser esa referencia en quienes confíen incluso antes que en los padres para contarnos sus problemas. ¡Estemos atentos!

Si alguien lee este artículo y siente que nos puede ayudar a todos, por favor, lo invito a que lo haga y entre todos trabajemos frente a este problema de salud de nuestros adolescentes.

Juan A Gallardo Bueno

REGISTRO EN LA

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